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domingo, 25 de febrero de 2018

MANDARINA


Mandarina

Me detuve un instante
en mirar cómo el viejo tendero
colocaba, con qué ternura,
una pequeña  mandarina
sobre la caja de las frutas;
cuánto tardaba en llegar la mano
agrietada de surcos,
qué delicado el  posar
aquel efímero tesoro
en la cesta.
El anciano encorvado
como una  interrogación  a la tierra
me habló de ti.
Así quería amarte yo:
con ese  suave posar de la mano,
con esa entrega tierna,
agradeciendo el fruto recibido
para  entregarlo de nuevo a la tierra.




#poemasdeamor

jueves, 30 de julio de 2015

Que sabes que la pretendo


Que sabes que la pretendo
ya lo intuye
Permíteme
si a usted le place
no competir en versos
que en años ya le  supero  
No es un reto lo que le lanzo
Sino un denuedo
Su vocabulario no me alcanza
¡Quiebros para qué os quiero¡
Es usted bella poeta
Del ingenio la hacedora  
Del desamor gargóna furiosa
Pese a ello
Su pasión infernal no me espanta
¡va de reto¡
que más altas torres escalé
y de todas ellas caí.
Pero permítame
que me retire
Con cautela
pues en su versos
mantis suprema se muestra
y en el cortejo
con la presa
se deleita refinada
antes de devorarla con premuera.
Repose el alma dormida
Avive el sexo y despierte
Intocable
etérea
o carihuela
que ni yo soy la monja alférez
ni usted una bucanera
Dejémoslo pues
en un ideal d’amour
que nada se anhela más
que lo que no se tiene
Saboreemos pues
estos instantes
que después de fugaces
dulzuras

todo se vuelve tontura .

jueves, 9 de julio de 2015

Dos pestañas y un deseo


Pasábamos en medio del barranco,  sorteando las ensortijadas aulagas y las pencas del camino. Conversábamos de todo un poco. Había una seguridad en las sentencia de la niña de niña de nueve años que sólo la inocencia puede contener
-       ¿Qué te parece como está quedando la casa ahora?-le pregunté cuando sentí que llevaba un rato callada.
-       Estaba pensando lo mismo ahora- me respondió abriendo mucho los ojos.
-       Tengo telepatía, te leo el pensamiento- respondí.
-       Yo también- afirmó convencida. Luego después de un momento dijo- Nosotras tenemos suerte. Todo lo que pensamos se cumple.

-       ¿Sí?-  Pregunté divertida.
-       Sí- dijo la niña con convicción- Una vez soñé que volaba, me encantaba volar. Entonce me quité una pestaña y pedí un deseo: volar. Y al día siguiente vino mi tío a mi casa y me levantó en brazos en el aire y era como si volara.
-       ¡Vaya qué bien¡
-       ¡Y tú ¡¿Qué quieres para ti ?– me preguntó con la mayor naturalidad.

Suspiré. Tenía el día melancólico. Hacía mucho calor.
-       Alguien que me quiera y a quien querer- dije sin mucho entusiasmo.
-        Uhmm… - eso es muy difícil te tienes que quitar dos pestañas por lo menos.
Sonreí.
-       ¿ Dos?

-       Sí, por lo menos- dijo con total certeza.

domingo, 29 de junio de 2014

Otra y la misma



Tendríamos que tener la posibilidad de vivir muchas vidas. Con una no basta.  Poseer la alternativa de poder ser otra y la misma. Algo así como que existiera una realidad paralela, un mundo alternativo y divergente, en alguna parte.
 Me ocurre pensar esto siempre que estoy a punto de trasladarme al otro continente, y comienza a rondarme por la cabeza la idea absurda de que en el otro lado, al igual que aquí es verano y allí invierno o allí es noche cerrada mientras aquí amanece,  yo puedo ser yo y mi contrario.
En ese otro continente  me espera  la otra parte de mi que aquí desaparece, como si uno pudiese elegir e ir en busca de su reverso. Este pensamiento del universo alternativo donde  soy otra y la misma, me embarga durante días sabiendo que nada va a ser igual ni lo mismo que de donde vengo.

Pienso si todos no deberíamos viajar algún día al otro lado, tener la posibilidad de conocer nuestro envés y reverso, o al menos  aquellas persona curiosas y poliédricas para quienes una sola vida no es suficiente.

lunes, 19 de mayo de 2014

Inabarcable deseo



Te deseo
Nado entre tus aguas
Bajo el peso de este deseo violento
Inabarcable, infinito.
Los contornos de mi cuerpo como espuma
desgranada en la arena.
Y el mar reventando en la orilla.
Te busco
Con los pies,
con los manos
 con los besos
Porque el deseo es una ola
 enredándose en sí misma.

Peces azules que anidan en cuevas marinas
 agua viva
incandescencia de tus formas
incontenibles
El flujo y reflujo
de tu voz
Adentrándose en el mar

Y los ojos
y las bocas
y los brazos
Que  buscan y no saben qué buscan
Porque mi deseo
Como el mar
no puede ser abarcado nunca
Ni por tus brazos
Ni por tu sexo
Ni por tu boca

Mi cuerpo, naufrago de ti
Te busca
Y no sabe cómo
Y se hunde y se ahoga
Anegada en ti
sin rumbo

barca errante que te surca.

lunes, 27 de enero de 2014

Vuelo


Escribo para dar sentido a mi vida.
Escribo. Escribo y me encuentro en los otros, asustado y felices.
Escribo para ordenar lo vivido, escribo para que me ames  y me hieras con dulces palabras que me atraviesen…
 Te busco cuando escribo y quisiera recorrer de nuevo la senda inaprensible de aquella primera vez que amé.
 escribo para decirte lo que no me atrevo o para anhelar el tiempo de quererte. Escribo para amansar la fiera.
para atravesar estas palabras que han perdido el  sentido
Escribo, escribo, escribo como quien ara la tierra, como quien toca una melodía en un teclado de letras que no consigo aprehender
 y vuelo ¿lo puedes ver? estoy volando, vuelo por encima de mis pies, vuelo, vuelo me elevo estoy ahí..no me puedes ver,

 pero  estoy ahí …justo sobre tu cabeza …

sábado, 28 de enero de 2012

Escribir duele


Escribir duele. Escribir de sí duele. Lo peor de todo es que sé si no lo hago desde mí no podré hacerlo desde fuera. Se escribe también para salir de sí, para escapar una realidad que no nos gusta.
Ha comenzado a llover, una lluvia fina y persistente. E había tendido la ropa hacía apenas una hora. Me puse el impermeable y cogí el barreño para recoger la ropa. Cuando salí me di cuenta de que ya era demasiado tarde, me iba a mojar y ya era imposible salvar la ropa. Volví adentro. Seguramente esto es lo que diferencia a la literatura femenina. Interrumpir el pensamiento por cuestiones más prosaicas. ¿Haría un hombre escritor este acto? Probablemente no. No los hombres de antes. El discurso varía. La mujer creó la narración fragmentada.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Dialogo de las amantes

Ella lee detrás de la pantalla un cuento para su amada.

Mientras, la mujer manos pata, escucha el suave sonido de su voz melodiosa, siente que mirarla le duele, como una laceración de bisturí, con un fragor de alas agitando el ansia.

De pronto, desea con la urgencia de los ahogados una señal, una caricia, una mirada que la salve.

Pero la fría pantalla impide cualquier contacto.

Su voz, su rostro, verla y no poder tocarla, la sume en una tristeza inabarcable que ahoga todos los otros actos reales y cotidianos.

Nada es superior a esta inmensa distancia que se cierne ahora sobre su corazón rebosante.

Necesita oír una caricia impaciente, necesita sentir susurrantes palabras de amor como el arrullo cálido de una bestia en la fría noche.

Pero la amante no escucha el pensamiento de la mujer manos pata pues está sumida en el relato.

-dime que me quieres, le pide de nuevo suplicante.

Los ojos de la amante la mira, comprende su desesperar y le explica que sólo quería decírselo con otras palabras; porque las palabras ya se han vuelto pobres, gastadas, inservibles para expresar un sentimiento que se desborda, que la invade, que la estremece.

-Dímelo.- Le pide de nuevo.

Entonces hablan en silencio, se dicen tequieros sin palabras, se abrazan con los ojos sin tocarse y se prometen, entre arrumacos y esperas, inventar un nuevo lenguaje que las contenga.


Fotografia de Anne leivobitz

miércoles, 3 de agosto de 2011

A veces

A veces necesito una mano que me apriete fuerte, otras me basta con dormir sobre un pecho y reposar unos instantes mi larga soledad desmadejada.

Me ocurre que siento más de lo que quisiera sentir y necesito irreparablemente el roce, el abrazo, el gesto cercano de alguien y me acerco como un perro buscando una mano en la cabeza que no llega.

Pues si alguien me deja que coja su mano, o me acaricia el pelo como si fuese un perro abandonado o me deja reposar sobre su pecho mi cabeza un instante, pienso que aún todo es posible.

Como cuando me digo que si mira para atrás mientra me alejo o se aleja es que me quiere, y pienso en la gente que se ha vuelto y me ha mirado mientras me alejaba.

Pero tú, te fuiste con tus pasitos cortos y tu gesto apresurado sin volver un instante la vista atrás.

Grité tu nombre. Dos veces. Te giraste y entonces pude levantar la mano en un gesto de adiós mientras te alejabas para siempre.




Pintura de Tarsila do Amaral

lunes, 6 de junio de 2011

Parábola de las necesidades encubiertas

Hay quien nunca tuvo zapatos de pequeña y de grande acumula cientos de ellos.

Hay quien de pequeña fue tan pobre que toda su obsesión de mayor es no volver a serlo nunca.

Pero hay, ay, almas dolientes, quienes de pequeñas nunca fueron queridas. Éstas son las peores pues andarán condenadas eternamente a buscar errantes a alguien que las quiere.

Pues, así como quien no tuvo zapatos le basta con ganar lo suficiente y encontrar en los pares acordes con su vestido.

Y a quien fue pobre, saber que con su esfuerzo y empeño algún día podrá dejar de serlo.

En cambio, quuien nunca fue amado, ni abrazado ni querido no encontrará fácilmente qué o quién supla esa necesidad encubierta.

Porque, así como la que nunca tuvo zapatos se contentará cuando los tenga, y una vez saciada esta necesidad, sólo tendrá que comprarse otro diferente, o la que fue pobre seguirá en su empeño de no dejar de serlo, la que nunca fue amada, querida, ni abrazada andará siempre buscando.

Y si es que, acaso algún día encuentre alguien que de verdad la quiera nunca sabrá si es esto es de verdad cierto. Porque ella siempre se enamora de mujeres que nunca tuvieron zapatos y andan como locas buscando en las tiendas, o de mujeres que fueron muy pobres y empeñan toda su vida en dejar de serlo.




Pintura de Leonora Carrington

martes, 8 de febrero de 2011

la teoría de la separación de los continentes o como los iguales han de encontrarse


Al principio la tierra estaba unida en un sólo continente. Así África y América formaban un único espacio.
Y tal como los continentes eran unidos en un sólo abrazo, así mismo lo estaban los seres que poblaban este planeta.
En aquella época nadie estaba sólo, pues para cada uno de los seres que lo habitan existía otro que lo igualase.
Pero un día, un gran estruendo desde el mar separó la tierra, formándose los continentes y el mar separó a sus habitantes.
La soledad se hizo entonces en muchos corazones, pues muchas almas fueron separadas de su otra mitad. Algunos sabios llamaron a esto “desazón”, otros “la búsqueda del alma gemela", en cambio, algunos le llamaron tan sólo soledad.
Pues una vez se olvidó la gran fractura que separó la tierra, olvidaron que una vez estuvieron unidos los seres y existian un alma destinado para cada uno de ellos.
Así, de esta forma, los amantes están condenados a buscarse errantes hasta que se encuentran.
La mujer manos patas tuvo esta revelación una noche en sueños, después de abrazar desde una isla desgajada de África a una india de América.
Cuando el continental abrazo se efectúo sintieron que se reconocían y se encontraban dos mitades desgajadas y antiguas.
Ocurre lo mismo cada vez que dos almas destinadas se encuentran. El corazón se sacia, se reposa el ansia. Y donde habitaba un hueco, una cavidad, un valle, este es cubierto perfectamente por un cerro o una montaña; acoplándose en perfecta armazón cada una de las partes y encontrando, cada una de las formas, su lugar exacto.
Y de nuevo comienza la ceremonia, los amantes que buscan el centro, los cuerpos que se deslizan como peces, la fragua de los besos que estalla, mientras; en medio de ellos fluye lava como discurre la bajo la tierra, pues ambos están hechos del mismo elemento.
La mujer manos patas se levanta en mitad de la noche para sentir que no es un sueño, que, quien duerme a su lado, quien la aprieta en perfecta forma acomodada, es ella, la india, su otra mitad encontrada.
Por eso la mira una vez más dormir, confiada, a ella, a la india, se llegó hasta el desierto de la selva para buscarla .

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Hoy tengo la boca seca

Hoy tengo la boca seca

Como si todo un desierto me poseyera

Hoy tengo el alma por los suelos y

un puñado de abejas encabritadas en mi pecho.

Hoy mi cabeza dio de bruces contra el corazón

y se partió por medio

Bebo bebo bebo

Pero por más que bebo

no puedo saciar mi sed

hoy no soy río

sólo agua estancada

como si el alma me pesara

Y fuera arrastrando mi propio peso

viernes, 19 de noviembre de 2010

quiéreme


La mujer manos pata subió a la montaña y dijo al viento:

Quiéreme.

Quiéreme con desgarro, fieramente, quiéreme sin normas, sin leyes, sin firmamento. Quiéreme por encima, por debajo, entre mis piernas. Quiéreme y no pares de hacerlo aunque te niegue una y mil veces.

Quiéreme hasta quedarte sin aire, quiéreme sin medida ni sosiego, quiéreme sin nombres, con tus manos, con tus besos, con tu alma.

Quiéreme con las entrañas de tus garras, con la piel de tus huesos, quiéreme hasta que sangres.

Quiéreme dulce hasta doler, grave hasta reír. No me dejes caer en el hueco de las palabras vacías, pues sólo tu amor puede arrástrame, sacudirme, levantarme.

Después de dicho esto, la mujer manos patas lloró sobre una roca y volvió para encontrarse entre la gente. Sólo entonces se acercó a su amada y le dijo estas palabras:

Te quiero civilizadamente, formalmente, pausadamente. Te quiero con la calma de los relojes y con la espera de los aeropuertos. Te quiero con medida, sanamente, como el que bebe y no se sacia, inútilmente.

Te quiero como el que no espera nada porque todo lo perdió, mansamente.

Y si un día no te quiero o ya no me quieres, sobreviviré de igual manera, pues sola soy entre la gente.



Fotografía de Robert Mapplethorpe

sábado, 9 de octubre de 2010

Canto a mi cuerpo


Adorada textura que me tocas. Dulce cobertura que me cubres. Con cuántos placeres me colmas. Con qué voluptuosidad me conquistas, con qué facilidad me deshago bajo tus manos que me tocan.

Mis pensamientos se expanden y se concentran al vaivén de tus manos que masajean mi musculatura, mis tendones, mis tensiones, mis secretas excrecencias.

Por los poros se evaporan las preocupaciones del día, las palabras, las gentes y las cosas que desaparecen.

Mi cuerpo se desmadeja, se invita, se entrega. En el goce supremo se estremece. Y es entonces, cuando entiendo el orbe del universo, la bonhomía pasajera, la paz del niño que duerme.

Adorado cuerpo mío, deseado y deseante, eres más cuánto más te desintegras.

Cómo no he de quererte adorado cuerpo que me habitas, con el placer que me ofreces. Tuya soy, mío eres, y aún así, necesitamos de otras de manos de otra boca, de otro cuerpo.

Pintura: mujer desnuda de Renoir

martes, 28 de septiembre de 2010

La mujer pantera


Lo extraordinariamente extraordinario de la mujer pantera son sus extraordinarios ojos verdes.
Quizás no la veas pero está ahí y te huele en la distancia.
La mujer manos pata puede sentir su mirada verde y silenciosa a través del aire. Sabe que la mujer pantera la merodea, la acecha, husmeando su rastro animal en la mitad de la noche, esperando el momento de atraparla.
Y lo hace. Con la dulzura de un felino la envuelve en su manto de terciopelo, en un abrazo de liana del que no puede escapar, como una serpiente que se enrosca en su cuello y la va asfixiando.
La mujer manos patas cae así en su caricia de fuego y lava clamando ser apresada, atrapada, horadada, lamida, devorada.
Y su piel iridiscente brilla bajo el aleteo fragante de la mujer pantera.
Lo duro se vuelve blando y la carne se encarna en piel.
La mujer manos patas y la mujer pantera se aparean, se funden, se frotan, se lamen, se enredan, se husmean, se transforman, se vierten en un ritmo de fieras que desgarra la noche con sus aullidos.
Es, en ese instante que la siente así suya y la mira desenroscarse como una oruga de seda, cuando flaquean los brazos de la mujer pantera.
Es entonces, en la calma de los estertores espasmódicos, cuando la mujer manos pata que yace vencida, lamida, fundida, frotada, horadada, desmadejada; cuando aprovecha para vestirse de sus ropajes de loba y escapa.

martes, 17 de agosto de 2010

Las mujeres patas jamón serrano quieren a las mujeres manos pata



Las mujeres patas jamón serrano quieren a las mujeres manos patas tal cual son.

Y sólo ella sabe la dificultad que, a veces, esto conlleva, pero aún así considera que este esfuerzo desmedido es compensado con creces por el amor que le otorga la mujer manos pata.

La mujer patas jamón serrano son juiciosas y pacientes, serenas y comedidas, nadie como ellas entiende la libertad que precisa la mujer, sus ansias guerreras creativas o destructivas.

Por esto son ellas las que están cuando la mujer manos patas llega herida de la batalla del amor, la única que la cura con un abrazo más ancho que el mundo y más suave que la espuma.

Suele suceder que hay una conjunción perfecta entre estas mujeres, pudiendo por un acaso ocurrir que una ponga la idea y la otra sea la encargada de ejecutarla, o que una genere el caos y la otra la armonía, que una encienda la llama y que la otra sea la encargada de apagarla, siendo de esta forma ambas naturalezas el envés y el revés de una misma esencia.


Pintura: dos mujeres en Tahití de Guaugin.

martes, 3 de agosto de 2010

Harimaguada



Hoy, la mujer manos patas ha subido a la montaña para hablar con el cielo y la tierra. Una bandada de pájaros sobrevuela el cenit. Mientras asciende, contempla la nube negra que cubre la ciudad al norte.
En la montaña sagrada aún hace sol y el viento aúlla entre las aulagas. Desde allí todo se ve minúsculo, ínfimo
Las mujeres manos patas va a hacer la ofrenda con frutos a la tierra.
Para dilucidar su mente.
Para buscar el sosiego.
Par agradecer el momento.
Para dar gracia por lo vivido.
A rezar por los que navegan.
A no llorar por lo que perdieron la barca.
Pero no pide para sí, pues todo está escrito en los designios de las piedras y el cielo. Las mujeres manos pata como seres cosmogónicos que son, ven signos que otros no ven y leen designios donde otros no lo leen, pues son harimaguadas.
En lo alto de la montaña, para la mujer manos pata, todo se vuelve clarividente.


Imagen: Montaña de las harimaguadas en Telde. Cuatro puertas.

miércoles, 14 de julio de 2010

Conversación entre manos pata


Manos pata ha dado un saltito al atlántico para encontrarse con una mujer manos patas en la isla del fuego. Se abrazan, se cenan, se fuman, se beben, mientras emprenden la tarea de contarse las novedades de todos aquellos meses sin verse.
- A veces me gustaría ser normal- le digo.
- ¿Que es ser normal?-me respondes sabia- no he conocido a nadie normal.
-Bueno, no tener toda esa agitación mental, ya sabes. Pero cuéntame de ti, cómo sabes que estás enamorada.
Manos pata de la isla de fuego reflexiona un instante con los ojos llameantes.
-Porque todos mis pensamientos están con él, a cada momento pienso en él, a todos los sitios que voy pienso, que a lo mejor, por casualidad me lo puedo encontrar. ¿Te acuerdas de P? cuando me empezó a enamorar me dijo que no tenía prisa, que sabía que iba a estar toda la vida conmigo. Esa seguridad, éso fue lo que me enamoró. Pues ahora soy yo quien tengo esa seguridad, ahora sé que el destino me lo puso ahí un día, luego lo vi dos días más, y sé que me lo volverá a poner de nuevo.
-Pero ¿Qué te gusta de él?
-Todo. La imagen que proyecta, lo que transmite, lo que dice de su vida, ah y su voz, su voz es todo.
-Y ¿ no crees que puede ser una obsesión ?
-Pero qué es el enamoramiento sino una obsesión
Las mujeres manos patas mueven los pies al son de la música mientras hablan, ya han empezado con Edith Piaff y el bizcocho de chocolate, la botella está casi vacía y las ideas saltan de un lado a otro como los pies.
-Hay quien enciende una vela, o quien hace un hoguera pequeñita, pero nosotras echamos gasolina al bosque y lo echamos a arder.¡ Somos unas incendiarias¡
Rien las mujeres manos patas incendiarias y hacen previsiones par este año.
-Este año celebramos el fin de año en Paris- le digo, solas o con compañia...
-Síiii…pero a lo mejor no tengo perras.
-Bueno, ya vemos cómo lo arreglamos
-Te imaginas, cuando lo vuelva a ver le diré, no sé si te acuerdas de mi nombre pero, ¿ Quieres pasar el fin de año en Paris conmigo ?

martes, 8 de junio de 2010

La mujer manos pata sale de caza

En época de caza la mujer manos patas sale de su letargo. Es entonces cuando su naturaleza animal despierta a todo su esplendor.

Esta condición animal a la que la mujer manos pata llega frecuentemente, hace que ame fieramente, lobeznamente, cerrilmente, caballerosamente. Por ello, es consideradas por la especie humana como lobas, zorras, perras, panteras, lengua viperina y demás hembras activas de la especie.

A ella nada de esto le importa, los principios naturales por los que se rige nada tienen que ver con la moral casera que anda suelta.

Infiel como una escorpión y dulce como la gacela, anda la mujer manos patas gritando desde una roca en lo alto de la montaña, mientras, va tomando forma de bestia; dice que, aquél que abandona a su lado animal está condenado a herirse, y grita que todos somos huéspedes eventuales, en el mismo rango que los animales, en la tierra. Pero sólo escuchan las bestias que se saben de su misma naturaleza.

Indómita, la mujer manos pata le da por aullar a la luna por las noche o por a andar en la montaña a cuatro patas por puro gusto mientras se va de caza.

Cuando duerme, sujeta como está a su naturaleza animal, a veces se despierta en mitad de la noche poblada de pesadillas de animales presos en los zoológicos o aplastados en la carretera. Por lo que, si encontrase alguno de ellos a punto de ser ajusticiado o perdido en la carretera se lo llevará inmediatamente a casa sin mediar palabra, pues ella es la guardiana de las bestias

viernes, 9 de abril de 2010

Manos patas se derrrama

La mujer manos patas se levanta hoy en un día ventoso. Aún es de noche cuando sale con premura de un sueño agitado, con la extraña sensación de que llega demasiado tarde a algo. Pero no logra recordar a qué. Acelera el paso, el rostro afilado como una navaja, la palabra lanzada sin retorno, para comenzar, con una desorbitada prontitud, la mañana. Hay, en este apresurado hacer, un deseo de finitud siempre aplazada, una búsqueda incesante de algo.

Las mujeres manos patas tienen un ejército de hormigas a su cargo. Subida en la tarima de una hoja seca les conmina: ¡¡a trabajar¡¡ ¡¡ a trabajar¡¡ ¡¡ perezosas indomables¡¡

Pero, como las hormigas la conocen y saben que pronto se le pasará, nada más se da la vuelta, vuelven a no hacer nada.

La mujer manos pata se enreda, se pierde, en el laberinto de las citas, de los avisos, de las notificaciones. ¡Ay, si al menos supiera algo de matemáticas¡ Pero las manos patas no sabe nada de números, ni de plazos, ni de bitácoras; por eso hoy debe correr, correr, sin parar.

Hasta los animales del bosque se esconden a su paso, pues como si de un ogro o un gigante se tratase, va lanzando gruñidos y manotazos al aire.

La mujer manos patas no se da cuenta cuando cae, cual Alicia en el agujero, absorta como está en el frenesí de hacer. Pero cuando cae, suspendida, por la suave brisa, lo va comprendiendo todo.

Detenida ya, contempla, inmóvil, las nubes pasajeras. Todo se mueve, pero ella permanece quieta. Apenas jadea, atenta a su fluir, se derrama y se vierte.

Recuerda el calendario de las lunas y sonríe, la esencia de su sinrazón era sólo eso.