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domingo, 16 de febrero de 2020
domingo, 6 de octubre de 2019
Si el horror
Si el horror se normaliza,
no es menos horror
sino más profundo aún si cabe,
pues entonces es que se ha instalado
definitivamente en las cloacas de nuestras miserias humanas.
Si el horror se hace cotidiano
y uno se acostumbra a vivir
en la constante putrefacción de la carne
y en el minuto de silencio.
en la constante putrefacción de la carne
y en el minuto de silencio.
Si el horror se vuelve el pan de cada día
y se anuncia en televisión como una muerte
anunciada.
Si se apodera de nuestras palabras
e invade por completo todo nuestro vocabulario,
y ya todas las palabras son horror, horror, horror:
pájaro
horror, montaña horror, roca horror,
y ya no
existe más que horror empañando la tarde.
Es hora de que levantemos a los muertos de los cementerios.
Porque si el horror se vuelve cotidiano,
hay que sacar el hacha,
atravesar
la jungla,
emprender el vuelo,
y conquistar de nuevo las palabras.
Que el horror no sea más que una palabra
con demasiadas oes y demasiadas erres,
una analfabeta palabra
que nadie escuche,
que nadie cante.
Para que se vaya el horror
te nombro:
horror, horror, horror cotidiano,
y gasto tu nombre para que no suene más,
y que sean sólo palabras limpias
las que digamos.
las que digamos.
lunes, 16 de septiembre de 2019
El silencio
Nombrar lo que no se puede nombrar
Buscar el nombre
la palabra no dicha.
Nombrar el dolor
Escribir sobre el silencio.
El complejo bosque del silencio.
sábado, 13 de abril de 2019
La decisión
más importante de mi vida
La misión
de mi óvulos: es ser fecundados, dice el doctor. ¡Es
la la naturaleza!
Odio a la
naturaleza y a mi cuerpo traicionado.
Mi cuerpo
como una misión, como un objetivo a derribar por un enemigo que siempre gana:
la naturaleza.
¿Quién
quiere ser recipiente y llevar una simiente dentro?
Yo no.
Yo no
quiero que me invadan ni que crezca nada dentro. Soy desierto donde no debe
nacer nada Porque cualquiera que lleve mi sangre nace muerto. No. Me
rebelo contra el orden natural. Me arrancaré lo que me somete y me
derrumba y me ofrece este cansancio, y estos pechos como vasijas
llenas.
¿No sabías
que la misión de los ovarios era esa? Me repite el doctor.
¿Y la
misión de la polla?
Ella no
tiene más misión que invadir, que ocupar. La polla reina. Y yo debo
ser su súbdita.
Y gatear
como una niña para reclama que no quiero ser vasija.
Soy una
inconsciente por no saberlo.
O por
saberlo y pensar que yo era diferente. Que no me iba a tocar . Pero
a todas no toca el rey con su polla.
La polla de
dios me ha escogido ahora a mi
Para que sea maría su sierva. Y no olvide la
naturaleza. La misión de los óvulos. La función de mi cuerpo. Que no olvide la
realidad. La puta realidad de miles de niños muertos de hambre al
día .La puta realidad de estampas de niños negro africanos muertos de miedos.
La puta realidad de la que no soy consciente. Pero yo debo salvar al hijo que
aún no ha nacido. Y sentirme bendecida por la polla dios.
(extracto de “cárceles”
obra teatral aún inédita de Nieves Rodríguez Rivera
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