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domingo, 6 de octubre de 2019


Si el horror

Si el horror se normaliza,
no es menos horror
sino más profundo aún si cabe,
pues entonces es que se ha instalado
definitivamente en las cloacas de nuestras miserias humanas.

Si el horror se hace  cotidiano
y uno se acostumbra a vivir 
en la constante putrefacción de la carne
y en el  minuto de silencio.

Si el horror se vuelve el pan de cada día
y se anuncia en televisión como una muerte anunciada.
Si se apodera de nuestras palabras
e invade por completo todo nuestro vocabulario,
y ya todas las palabras son horror, horror, horror:
pájaro horror, montaña horror,  roca horror,
y ya no existe más que horror empañando la tarde.
Es hora de que levantemos  a los muertos de los cementerios.

Porque si el horror se vuelve cotidiano,
hay que sacar el hacha,
atravesar la jungla,
emprender  el vuelo,
y conquistar de nuevo las palabras.

Que el horror  no sea más que una palabra
con demasiadas oes y demasiadas erres,
una analfabeta palabra
que nadie escuche,
que nadie cante.

Para que se vaya el horror
te nombro:
horror,  horror, horror  cotidiano,
y gasto tu nombre para que no suene más,
y que sean  sólo palabras limpias 
las que digamos.

lunes, 16 de septiembre de 2019

El silencio


Describir el silencio
Nombrar lo que no se puede nombrar
Buscar el nombre
la palabra no dicha.
Nombrar el dolor
Escribir sobre el silencio.
El complejo bosque del silencio.

sábado, 13 de abril de 2019


La decisión más importante de mi vida

La misión de mi óvulos: es ser fecundados,  dice el doctor. ¡Es la  la naturaleza!
Odio a la naturaleza y a mi cuerpo traicionado.
Mi cuerpo como una misión, como un objetivo a derribar por un enemigo que siempre gana: la naturaleza.
¿Quién quiere ser recipiente y llevar una simiente dentro?
Yo no.
Yo no quiero que me invadan ni que crezca nada dentro. Soy desierto donde no debe nacer nada  Porque cualquiera que lleve mi sangre nace muerto. No. Me rebelo contra el orden natural.  Me arrancaré lo que me somete y me derrumba y  me ofrece este cansancio, y estos pechos como vasijas llenas.
¿No sabías que la misión de los ovarios era esa? Me repite el doctor.
¿Y la misión de la polla?
Ella no tiene más misión que  invadir, que ocupar. La polla reina. Y yo debo ser su súbdita.
Y gatear como una niña para reclama que no quiero ser vasija.
Soy una inconsciente por no saberlo.
O por saberlo y pensar que yo era diferente. Que no me iba a tocar . Pero a  todas no toca el rey con su polla.
La polla de dios me ha  escogido ahora a mi
Para que sea maría su sierva. Y no olvide la naturaleza. La misión de los óvulos. La función de mi cuerpo. Que no olvide la realidad. La puta realidad de miles de niños  muertos de hambre al día .La puta realidad de estampas de niños negro africanos muertos de miedos. La puta realidad de la que no soy consciente. Pero yo debo salvar al hijo que aún no ha nacido. Y sentirme bendecida por la polla dios.


(extracto de “cárceles” obra teatral aún inédita de Nieves Rodríguez Rivera