¿Qiénes eran las Harimaguadas?


En Canarias existió un matriarcado en la época prehispánica. A este hecho, confirmado por numerosos historiadores, no se le ha dado nunca la importancia merecida. No es para menos, el que las mujeres se casaran con tres hombres, no debió de ser del gusto de los conquistadores y menos aún de los posteriores cronistas, por lo que ha permanecido silenciado durante siglos.

Algunos autores, como el ilustrado canario, José Viera y Clavijo, relata como el casamiento de las mujeres con tres hombres es un hábito común en esta época; igualmente Bontier y le Berrier señalan en Le Conqueste des Canaries “que las mujeres de Lanzarote eran muy hermosas, muy honestas y por lo regular casadas con tres hombres”

Pero ¿cómo podía coexistir una convivencia armónica entre ellos? Las mujeres guanches solucionaron esto de una forma singular: cada luna cambiaban de marido, el que hubiese estado con ellas en calidad de marido durante un mes, pasaba a ser los dos meses siguientes criado de ésta, y así sucesivamente, contentando de esta forma a todas las partes.

Aunque el matriarcado, desafortunadamente, no sobrevivió después de la conquista. Hay autores que sostienen que esta hegemonía de la mujer prehispánica continúa perviviendo en el sustrato de la mujer canaria y formando parte de su propia idiosincrasia.

En este contexto, las harimaguadas eran la representación máxima de la mujer como transmisora de la cultura y del saber, encargadas, por lo tanto de la perduración de las costumbres a través de la enseñanza. ¿Pero quienes fueron realmente las harimaguadas? Eran las adivinas o sacerdotisas, a ellas acudía el consejo para que mediasen entre el cielo y la tierra, lo posible y lo imposible, pues eran las únicas capaces de provocar la lluvia que daría pasto para el ganado y cebada para el gofio. Veneradas por la población como vestales, era su condición y recinto inviolables, bajo penas y castigos durísimos, no debiendo ser vistas por nadie, por lo que cuando bajaban una vez al año al mar, las gentes debían apartarse y esconderse de su camino. Sabemos que vivían en comunidad en lo alto de la montaña por estar más próximas al cielo y desde donde hacen libaciones a la divinidad. Pero pese al carácter sagrado o adivinatorio de las harimaguadas, no había restricciones a la hora de salir del mismo, pudiendo, después de unos años de enseñanza, abandonar lo alto de la montaña cuántas de ellas quisieran para casarse, si así lo preferían.

Algunos historiadores sostienen que la raíz del matriarcado se encuentra en la escasez de mujeres existentes, hecho que debería llevar a repartirse los muchos hombres sobrantes. Esto me lleva inevitablemente a una reflexión ¿Podría ser la causa de esta escasez de mujeres el hecho de que gran parte de ellas fueran harimaguadas y no quisiesen dejar de serlo?

Seguramente nunca lo sabremos.



Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Creo que las mujeres todas somos en el fondo unas hamariguadas, al final quien es quién transmite la cultura a sus hijos realmente?. De hecho, un ejemplo pienso que es el machismo, en ocasiones somos las propias mujeres la que lo inculcamos.
Besos y gracias por tu historia llena de cultura, mira que he estado en lanzarote y de las hamariguadas nadie nos habló.
Nefer
Dr_solaris ha dicho que…
Buen blog....
un saludo
Dr_solaris
http://drsolaris.blogspot.com
Princesa ha dicho que…
qué bueno! felicitarte por el artículo y darte las gracias por la información. Te escribo desde un "poco" lejos,...Asturias pero me ha encantado.
Un saludo
Anónimo ha dicho que…
Gracias por abrirnos la puerta de la cultura canaria. Nunca habia escuchado nada sobre las harimaguadas.

Muy bueno tu blog Ico
Morgana ha dicho que…
...qué me habría gustado vivir esa época... me imagino la isla como un edén, libre, verde, irrepetible.

Besos!
Ico ha dicho que…
No estoy de acuerdo con que las mujeres transmitimos el machismo, las mujeres transmiten lo que le enseñan sino se cuestionan otra cosas. Es necesario un proceso de reflexión, crítica y rebeldía para enseñar otro modelo. Es el argumento propio de quien se lava las manos diciendo que es culpa de la mujer todos los males del mundo.
Gracias a los apoyos y bienvenidos a los nuevos.
farala 68 ha dicho que…
jajajajaaaa, me ha encantado tu reflexión final, jajajaaaaa yo te iba a decir que no me gusta mucho la idea de esa reclusión , de ese aislamiento tan forzoso (que so les pudiera hablar, ni al cruzarse con ellas... uffff qué duro...
pero como tu lo cuentas, si era tal honor y disfrute pertenecer a esa comunidad... entonces yo, como morgana, me apunto a este edén!!
Ariadna ha dicho que…
Qué interesante Ico! Mira que soy canaria y mi familia de Lanzarote y nunca había oído hablar de las harimaguadas más que el nombre. De lo de las sociedades matriarcales si que sabía y va a ser que sí que esto ha dejado un poso en la mujer canaria, porque a mi la monogamia no sé por qué pero me cuesta...¿Lo llevaré en la sangre?

besos
nosequé ha dicho que…
Llevo diciendo décadas, que la solución a mis desvelos, estaría en tener tres hombres a tiempo parcial. Un contrato de ocho horas. Y mira por donde, ya ha habido mujeres sabias, que lo pusieron en práctica.
Me gustan a rabiar las montañas, me dan libertad y paz….y se leer las estrellas.
Gracias por darme a conocer está historia de independencia, que me suena a mía
1600 Producciones ha dicho que…
A lo largo de la pre y la historia hubo muchos matriarcados, de diferentes estilos, pero todos igualmente ignorados por la masa historiadora... De todos ellos es para rescatar la existencia de otra mirada, que todo orden "natural" no es tal y que... demasiadas cosas.

Hermoso post.