Igualmente jodida




Preparando la maleta para mis vacaciones tengo dudas sobre el libro que voy a llevar para las muchas horas de aeropuerto y avión que me espera. Mientras lo pienso, caigo en la cuenta de que soy un objetivo más que sospechoso para la policía aduanera parisina. Mi rostro árabe y los tres autores libros africanos (un marroquí exiliado en Francia, un egipcio irreverente y una africana feminista) me delatan.
¿Podrían confiscarme el jamón serrano si lo vieran? ¿Sería considerado arma de propaganda nociva ahora que ha entrado dentro de los productos cancerígenos? Las dudas me asaltan.
No. No voy a decir mi voto. Ni siquiera si voy a votar o no. El voto es algo tan íntimo como el sexo. Harta de tanta propaganda, de proselitismo, de exhibicionismo fatuo. La gente anda loca, sacándose los ojos los unos a los otros, dándose mamporros, vendiendo humo. Los políticos se han metido en casa, nos han mostrado sus miserias. La vida privada se ha politizado y la privada se ha hecho pública. Una campaña política puede estar tan vacía como una vida privada.
Pero a la gente le gusta el circo, sacar a pasear su voto, sentir que participa en este sistema hecho para lo contrario. Si eres crítico y consecuente te acusan de inacción, al parecer hay que salir a la calle y liarse a piñas contra el otro.
Las verdaderas elecciones serán mañana cuando se hable de pactos, entonces empezaremos a hablar de verdad.
Seguramente me detengan en el control del aeropuerto. Llevo libros de autores africanos en la maleta. Soy altamente, sospechosa. Aún no sé cuál de los tres elegiré, ni qué opciones tengo. Elija el que elija, salga lo que salga hoy, estaré igualmente jodida.

Comentarios

TRANSPARENTE SELVATICA ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo ha dicho que…
q chula la foto.joer...!!!musik..