Amores por internet


Simpatíabc entró en mi pantalla una noche de insomnio. Que utilizara las haches a su antojo y las uves donde no correspondía me echó de entrada hacia atrás. Ya sé que lo normal es que todo el mundo escriba en los chat como indios, pero yo soy un tanto purista en este aspecto, seguramente a mi me descartarán aquellos frikis del chat que no vean conveniente o incluso desconozcan el uso correcto de las palabras en castellano. Pero, en mi defensa diré que la noche era avanzada y sin un ápice de sueño me encontraba aburrida y cansada de hacer solitarios en el ordenador.

-Soy de Barcelona, me dijo, ¿quieres hablar?

- ¿Por qué no? Respondí.

Siempre me han gustados las historia que cada uno fabrica de sí mismo, casi nunca tiene que ver con lo que realmente es, y aunque aquella me iba a exigir un doble esfuerzo de comprensión, (es la traducción al castellano, me decía) era lo que había a esas altas horas de la noche. Simpatíabc, me dijo estaba casada, su marido dormía en esos momentos a pierna suelta mientras ella hablaba conmigo, además tenía una niña de seis años, aún así confesaba se sentía sola y sólo un poco de cariño.

- No me gusta el sexo por Internet, detesto a esas personas que sin conocer a alguien son capaces de practicar el sexo o excitarse sólo por la voz. Lo odio- me escribía.

-Tienes razón- le decía, era cuestión de se aquiescente en todo no ser que se espantara pues se le veía con ganas de hablar de sí misma- si lo miras bien es bastante ridículo.

-¿Oye que si quieres podemos hablar por teléfono me dijo al fin?

- ¿por qué no?, respondí liberada al fin de aquel galimatías de escritura.

Entonces oí su voz, melosa y dura con aquellas “d” finales que parecían “t” y aquella abertura de vocales que me dejaba extasiada. Alguien dijo alguna vez que a las mujeres se les conquista por el oído y aquella voz de tonalidades áspera me conquistó al instante.

Simpabc, ausente de mi deleite me contó aquella noche mientras me dejaba mecer por su voz en un duermevela cálido, cuál era su situación. Perteneciente a la burguesía catalana dedicada desde tiempos inmemorables al comercio, había vivido una vida alocada y ligera en su juventud. La naturaleza la había dotado con un físico agradable y debido a un trabajo agenciado por su papá como comercial en una de las grandes distribuidoras de ropa de marca en Barcelona, había llevado un tren de vida bastante disoluto. Por lo que, me decía mientras caía en una modorra ligera, no había fiesta donde no fuera ni eventos de dónde no la llamaran.

Un día, cansada de tanta nocturnidad y con los treinta que se le echaban encima, decidió tener un hijo, por lo que escogió como padre y futuro marido al más persistente de ellos. Estos hechos de su vida me los contaba con tanta naturalidad y candidez que no pude menos que creerla a píes juntillas. Simpabarna pensó que después de aquello su vida cambiaría, pero sucedió, que en sus correrías nocturnas había conocido el amor lésbico y se acabó enganchado a él como un heroinómano a su dosis. Sin embargo, me confesó, y eso la hizo a mis oídos tremendamente seductora, (qué le vamos a hacer me encantan las debilidades confesadas) su carácter extremadamente celoso acaba por finalizar toda relación mucho antes de empezar. No lo puedo evitar, me decía, soy maravillosa e insoportable. (¡Qué razón le daría más tarde a estas palabras).

Pero sigamos, mi confidente nocturna no pudo prescindir de sus aventuras extramatrimoniales con mujeres ni de buscar el amor . El sexo con su marido había finalizado hacía ya muchos años.

-¿y por qué sigues con él? –le pregunté cada vez más despierta y absorbida por su historia.

- Bueno es un buen padre, la niña lo adora, pagamos los gastos de la casa a media y ha amenazado con suicidarse si yo lo abandono.

Esta respuesta no me dejó indiferente, el que se sincerara de aquella forma y a aquellas horas de la noche evidenciaba un drama de difícil clasificación. Empecé de inmediato a sentir cariño por aquella mujer de treinta y ocho años que se declaraba romántica empedernida y buscadora de un amor hasta el infinito.

Seguimos hablando los días siguiente, por el teléfono siempre, al otro lado del teléfono escuché las demandas de su hija para que dejase el teléfono o la voz apagada del marido hablando en catalán. Entre tanto, a ella le gustaba contarme las incidencias de su día como un parte meteorológico que daba la señal cada hora.

- Hoy me ha dicho un cliente que soy irresistible, me decía.

A mi, poco me importaba ese dato, pero ella disfruta contándolo. Sin embargo, esa candidez y ternura desaparecían tan pronto escuchaba el tono peculiar que ponía para preguntarme:

- Y tú ¿qué estás haciendo?

-Pues mira, ahora mismo pagando una multa, así que ya hablamos luego.

Porque a Simpabc le gustaba, sobre todo hablar. Imaginaba que estaba bastante sola y disfrutaba contándome las pequeñas anécdotas del día.

- Dímelo en catalán- le pedía.

- Pero si no sabes. – Precisamente por eso, pensaba yo. Había momentos en que era excesiva.

No obstante nunca me habló en catalán, su nacionalismo nunca salió a la vista, salvo el día que ganó la selección la copa del mundo.

- Visca España- me gritó al teléfono. Gracias a los catalanes ganamos, ¡somos los mejores¡- me decía.

- Perdona, si no fuera por Casillas, nos habrían metido tres goles.

Yo no entendía nada de fútbol, pero mi espíritu, amante de la contradicción me hacía contradecirla y así entrar en dialéctica.

-Cuando vengas a Barcelona te voy a llevar al Camp Nou.

- ¿Para qué?- le decía yo horrorizada.

- Para que lo veas.

- Pero si a mi no me gusta el fútbol

- No puedes venir a Barcelona y no visitar el Camp Nou.

- Pero a ver, ¿para qué quiero ver un campo lleno de césped con unas gradas?. Prefiero ir a las ramblas o a la parte antigua de Barcelona, la verdad- protestaba.

Pero ella no entendía mi propuesta, quería que cuando yo la visitase todo fuese perfecto.

- Voy a coger el mejor hotel de Barcelona, ya verás, hay uno que… y comenzaba a contarme las innumerables ventajas de un hotel de cinco estrellas.

- A mi la verdad, me da igual, si es sólo para dormir, pienso estar caminando y paseando el resto del día.

Pero debe ser que ella era de Venus y yo de Marte, porque jamás entendía lo que le decía. En el fondo, yo sabía que aquella historia no iba a ninguna parte, pero como sucede que el roce hace el cariño, aquella mujer inestable y caprichosa despertó en mí una ternura inusitada, además me hacía reír, y eso sólo dios sabe lo difícil que resultaba a veces.

- ¿Sabes qué? Me decía entusiasmada- Te voy a recoger en el aeropuerto con limusina. Yo reía a mansalva.

- Pero ¿tú estás loca? – le decía yo entre lágrimas de risa, con qué cara voy salir yo de esa limusina.

Pero ella no cejaba, barna empezó a ser cada vez más asfixiante, ni siquiera sus conversaciones nocturnas lograban excitarme, se empeñaba en querer utilizar, cuando nos encontráramos, toda la repostería para esparcirla por mi cuerpo.

- Odio estar pegajosa- le decía yo- desde pequeñita.

Pero ella a lo suyo, que si nata, que si caramelo líquido. Bar llegó a un grado de posesión que me dejaba poco margen para vivir tranquila, me llamaba más de diez veces al día, me mandaba alrededor de cuarenta mensajes. Si no respondía alguno de ellos con la urgencia requerida se enfadaba, si lo hacía también, decía que me quería, pero inmediatamente amenazaba con romper la relación para luego volver a retomarla en los diez mensajes siguientes. En un mismo día amenazaba con dejarlo, con no responderme más, con borrar mi teléfono de su móvil para inmediatamente pedir perdón implorante. En breve si hizo realmente insoportable, si salía por qué salía, si iba con quien iba.

Un día me amenazó con enviarme un pedido de camisetas, todas de marca claro, dónde no se viese tanto mi escote.

- No lo puedo evitar decía, me pongo celosa, ¿Por qué tienes que enseñar tanto?

Mi paciencia llegó a su límite. Por ahí no entraba. Eso sí que no, hasta ahí podíamos llegar. Fue la última vez que hablamos.

- Ni hablar de eso. Esto es patrimonio público. Este canalillo es patrimonio nacional, tanto como la Sagrada Familia.

Mensajes y pataletas, nuevas amenazas de olvido. Tuve que cambiar mi número de teléfono y desaparecer del chat por unos meses.

Comentarios

alejandra ha dicho que…
Pense que ese tipo de obseciones solo se encontraban en las péliculas de antena 3 de los fines de semana por la tarde
;)
Luis ha dicho que…
Mmm, que relato... me tuvo atrapado.

Habría durado tanto una relacion real entre personas tan diferentes?
Habría llegado a comenzar?
La Macarra ha dicho que…
Dios mio, que loca. Y lo peor es que hay muchas asi...
Morgana ha dicho que…
No digo yo que no sea posible, que conozco a dos parejas que se han conocido así y una ya se casó y la otra está a punto de hacerlo... digo que internet sólo pone en contacto... lo demás tiene que, "darse" por un lado y que trabajárselo por otro, como siempre ha sido. Ea.

Me gustó el relato.

Besooooos!
evadir-se ha dicho que…
Algunas historias de ficción son muy reales y muchas historias reales parecen de ficción...Pásate a verme de vez en cuando, anda!
aminuscula ha dicho que…
Jajaja, grrr... Miedito, miedito. Lo bueno de Internet es que se está a un sólo clic de desaparecer. Ojalá tuviéramos también un clic para la vida real presencial.
Raquel ha dicho que…
¿Todo real y de veras veras?
emejota ha dicho que…
Ufff, que agobio, me nacieron sin apenas morbo y a las primeras de cambio me largo a eso que quieran hacerme perder mi valioso tiempo. Un abrazo.
Isabel ha dicho que…
Se puede encontrar de todo pero esas historias como la que cuentas, me constan a mi también, si no idénticas muy parecidas. En esto hay que tener cuidado. El problema es que a veces lo que nos rodea no nos llamá la atención y queremos pensar que en algún sitio existe esa persona ideal pero cuidado que lo ideal es lo perfecto y eso no existe. Tendemos a idealizar más de la cuenta en el plano de los sentimientos. Lo necesitamos.
Un saludo. Qué guapa estás en esa foto.
Ter_Cera ha dicho que…
en dos palabras: "in hinprebixivle" :-))
Mori ha dicho que…
Cuando se hablan de ese tipo de cosas...siempre se habla con el corazón...
No te puedes obligar a querer a nadie, simplemente, se quiere.
Beelzenef ha dicho que…
No vale asfixiar al objetivo de nuestro amor, se ahoga y muere
felicitat ha dicho que…
Por Dios!, que pesadilla en Helme street!!!!, pues yo bien catalaneta, he paseado por Barna las mil y una noches y todavía no he visitado nunca el Camp Nou, eso sí, por la Barceloneta te llevo donde quieras... sin segundas eh???, que yo no me casé por amor al arte!, y te digo que me gustan los tíos, pero si se me entrometiera uno tan pesaoooo, lo envio a tomar pel cul!!!! jajajajaja, menuda mosca burrera jajaja!!!!

Un abrazo, profe.
Exitus ha dicho que…
CATORCE, la realidad...ahí, superando siempre a la ficcion
guada ha dicho que…
acojonante, pero real, he conocido historias como esas a través de amigas y la verdad es que parece increible hasta donde llega la obsesión....
espero que no te importe que te agregue, me gustan tus historias
besos
Alson ha dicho que…
¿Y qué has aprendido de esta experiencia?...
La Agartija !!!!!! ha dicho que…
muy bien relatado....
la gente puede asustar a veces no?
yo me he asustado de mi misma incluso en ocasiones...
chris ha dicho que…
Hola!! he llegado aquí desde el comentario tuyo en otro blog.

Con todo lo que leo ultimamente en la blogollosfera acerca de los chat y lo mal que se me dan a mí que sólo encuentro tios, estoy a punto de darme por vencida. Qué panda de locos los habitan, no?
Victoria Dubrovnik ha dicho que…
Uff.... Creo que la mujer tenía una cierta obsesión.... Da un poco de miedito...

Y mira, el chat, puede ser una manera de toparse y encontrarse, y lo demás... hay que hacerlo día a día :)

Happy Sunday!
dintel ha dicho que…
Jajajajajajajajajja. El chat, divino chat.