Todo lo que te perdiste.

Volvió madre a la niñez
como una mariposa
transformada.
De pronto era tan vieja
como nunca lo fue nadie,
más ella que nunca
en su rabia pertrechada,
tan tu madre a la que amas
y odias a partes iguales.
Y tú
 te perdiste:
su humor lúcido
-apenas ese gramo de lucidez
le quedaba-
el último fulgor de su mirada,
en un pozo atrapada.

¡Cuántas cosas te perdiste
por no haberla  perdonado!

llorar delante de su cuerpo enfermo,
la ternura, los pañales,
las noches de hospital y
de pasillos en la mañana,
despedirte de la muerte
que te dio la vida.

En tu indomable soberbia
te perdiste, sobre todo,
el haberte perdonado.


Comentarios

emejota ha dicho que…
Amadas u odiadas, personalidad puntual manifestada al margen, materializan la transmisión del ADN familiar amen de padecerlo. Conviene considerarlas a modo de espejo mas o menos deformado y "traspasarlo" aprender y asumirlo para poder gozar de una relativa libertad dentro de los límites naturales.
Ico ha dicho que…
Cierto... me gusta eso de espejo reflejo deformado, y poder superarlo, o transformarlo como bien dice..
un abrazo.
musikenueve ha dicho que…
Jajaja tu madre te mira como diciendo qué vamos a hacer si siempre has sido asii Te dejoo jaja