La hormiga lenta

Había una vez una hormiga que vivía en un palacio. Esta hormiga tenía un hermano que era muy lento e iba muy despacio.

Un día el hermano lento se enamoró y comenzó a ir más deprisa pues su corazón se aceleraba al acercarse a su amada y las piernas le temblaban.

La hormiga que vivía en el palacio y era el rey de todo el hormiguero comenzó a tener celos de su hermano lento pues temía que si iba tan rápido como él un día le quitaría el poder y acabaría viviendo en el palacio.

Pero nada de esto era cierto, la hormiga lenta era feliz y no pedía otra cosa que seguir en su hormiguero con el amor de su amada.

Pero los celos del hermano crecían día a día sin razón. Estos eran tan ardientes que provocaba un incendio allá por donde quiera que fuera. Más que una hormiga parecía un dragón pues por su boca salía una llamarada de fuego a cada palabra que emitía.

Las hormigas del reino empezaron a huir despavorida delante de la presencia del rey pues temían ser chamuscadas a cualquier instante. El palacio se había convertido en un absoluto caos. El fuego no cesaba de salir de la boca del rey destruyéndolo todo. El rey, comprendiendo que él mismo acabaría con su reino acabó aislándose de todos para no provocar más incendios.

Apenado la hormiga lenta por su hermano y apiadándose de él emprendió un largo viaje en busca de los sabios consejos de una araña milenaria que vivía en el fondo del bosque.

Tres noches con sus largos días tardó en llegar hasta el fondo del bosque el hermano lento. Pero finalmente avistó el hueco de un árbol donde la araña tejía incansablemente las redes de la vida.

La hormiga descansando de su largo viaje le contó a la anciana lo que sucedía en palacio. La araña sin dejar de tejar ni un solo momento le explicó que el fuego era provocado por la envidia que le producía el amor que sentían el hermano por él y por el temor a ser destituido.

-Debes entregarle la mano de tu amada a tu rey si deseas que su hechizo sea eliminado- le dijo la anciana araña.

La hormiga lenta no comprendió al principio lo que quería decir, pues aún era algo lenta. Luego tras reflexionar un rato pensó que no podía entregar la mano de su amada a su hermano pues él la amaba y era de igual forma amado por ella.

- Sé lo que piensas, le dijo la araña, pero no hay otra forma de hacer desaparecer el hechizo que sufre tu hermano que entregándole la mano de tu amada.

Apesadumbrada, la hormiga regresó a palacio. Amaba con amor puro y verdadero a su novia pero también quería a su hermano. Pero el reino se destruía sin cesar y el fuego acabaría pronto con todo signo de vida.

Esa noche la hormiga lenta acudió a visitar a su amada que le esperaba impacientemente. La hormiga meditabunda le contó lo que la araña le había dicho. Comprendiendo el sacrificio que debían hacer se abrazaron y juntos lloraron por su amor, pues comprendieron que su felicidad nunca sería completa mientras provocara una desgracia en el hermano y en el reino. Al amanecer los enamorados se separaron para siempre prometiéndose nunca dejar de amarse.

Al día siguiente la hormiga lenta se llegó hasta palacio a visitar a su hermano. Entre ruinas y cenizas su hermano languidecía.

- Apártate de mí si no quieres ser destruido- le dijo el rey.

- No te preocupes que vengo con la solución a tus males- respondió.

Entonces la hormiga le contó lo que la araña le había dicho y la decisión que ambos habían tomado de renunciar al amor en favor de su hermano.

El rey comprendió al instante la grandeza del corazón de su hermano, capaz de renunciar a lo que más quería para que él se curara y comenzó poco a poco y como por arte de magia a apagarse. A lo lejos vio partir a su hermano lento entre los pasillos calcinados.

El día en que se celebraba el enlace del rey todo el hormiguero acudió a palacio. Cuando el rey llegó hasta el altar donde le esperaba una novia triste y su hermano que le acompañaba, se arrodilló ante ambos diciéndole.

- Hermano- dijo el rey sin despedir ni una llamarada- perdona por haber dudado de tu amor, pues ahora sé que este es tan grande que no han dudado en salvarme a mí y a nuestro reino a costa de tu felicidad.

Y mientras decía esto, todos los ciudadanos de palacio comprobaron como el hechizo había desaparecido.

- Tu sacrificio me ha hecho ver que me amabas más que a nada y que no debí sentir celos ni miedo a que ocupases mi cargo. Por mi envidia he sido castigado de esta cruel forma, pero tu corazón me ha salvado. Ya no necesito casarme con tu enamorada, buen hermano. Sed felices y casaros, pues, sólo espero que me perdonéis y que pueda compartir ese amor un día con vosotros.

Entonces se oyeron vítores en todo lo largo y ancho del palacio. Ese mismo día se casaron la hormiga lenta y su amada. El rey acudió a la boda, allí dicen conoció a su amada. Pero esto es parte ya de otra historia.

Comentarios

Esilleviana ha dicho que…
Es un relato por encargo? jaja

Intento encontrar una de las muchas moralejas puede tener este cuento: el pp con R. a la cabeza, que en su día propuso anular o suprimir la ley de matrimonio gay y lésbico ahora después de ver que le puede aportar más publicidad negativa, se ha retractado, rectificando lo que había afirmado entonces y desdiciendose de aquello, por tanto, aceptando los matrimonios entre hombres y mujeres, alegando que ese aspecto ya lo llevaba él en su programa como UNIÓN en lugar de matrimonio entre hombres y mujeres...

era en algo así en lo que habías pensado al escribir este cuento?
bueno... más o menos? jaja

un abrazo
escribes muy bien.
emejota ha dicho que…
Me he quedado francamente sorprendida. Ja,ja, me recuerda a los cuentos de hadas ingleses que leía en mi infancia. No extrapolaré, pero he vuelto a sentirme niña. Beso.
escarcha ha dicho que…
moralejas sabias si las hay "la enviadia mata y el amor sana"
que buen blog tienes!!!!
me quedo por aqui.
saludos

www.elblogdeescarcha.blogspot.com
Isabel ha dicho que…
Un cuento para reflexionar, con moraleja. Eres una artista guapa.
Un beso
Raquel ha dicho que…
Muy buena la historia y como dice Esilleviana, con varias moralejas que desgranar.
David C. ha dicho que…
Muy bonita historia para alegrar el día.
Anónimo ha dicho que…
muy bonito ico pero cual será la moraleja que querias sacarle??? tengo ganas de que escribas algún libro seremos muchos lo que lo compremos.

jjs
Ico ha dicho que…
Querida jjs cómo usted bien sabe sino se lo recuerdo no es lo mismo escribir un cuento o emborronar algunas páginas que escribir una novela, que ya malas hay muchasya... gracias de todas formas por sus palabras.. La moraleja es la misma que subsiste en todo cuento de hadas, que el amor vence a todo, incluso a la envidia y se vence con más amor.. Un saludo a todos..