Amor vía internet

Encendió un cigarrillo. La tarde claudicaba. La pantalla del ordenador se iluminó. Pronto llegaría la primavera, por qué sentía aquella desazón en la boca del estómago. Afuera hacía un viento descompasado que la alejaba del sonido monótono de la torre del ordenador. Leyó una entrada de blog, escribió un comentario. Abrió la página Chueca.com. chat, lesbianas maduras. Abrió otro blog. Cuanta gente sola. Le consoló la idea de no ser la única. Contestó al post. La idea de una mujer en la playa a la que acariciaba el brazo mientra la veía dormir la inundó de repente. Deseó tener a alguien a quien amar, alguien que entendiera su alma, que la acompañara ahora en esta tarde ventosa mirando la misma ventana. La agarraría por la espalda y le susurraría al oído. Recordó el último desamor y sintió una punzada justo en la boca del estómago, pero un poco más débil, más débil que ayer, y menos que mañana. En un blog leyó la crónica de un abandono. Todas hemos sufrido alguno respondió. No. Lo borró. Demasiado obvio. Una ventana se abrió en el chat. Alguien le hablaba. Hola, dijo. Encendió otro cigarro. Eres fotogenia. No, pero soy fotogénica. Se sonrió. Perdón te confundí con ella. No importa. Silencio o espacio blanco en la pantalla. Soy Antígona. Quieres hablar.

Y hablaron. Me llamó la atención tu manera de escribir, le dijo al cabo de dos días, por eso te entré. La gente en el chat no suele escribir bien. Lo hago por defecto, respondió. Se hablaron durante horas, en las tardes de la incipiente primavera era ya el tecleo de sus dedos en el ordenador el único sonido que oía. Se reía sola, empezó a acostumbrarse a aquella sensación deliciosa y confortable. Hablaban de lo humano y lo divino desde que el sol estaba en lo alto tras la ventana hasta que la noche caía como una sombra. Por la mañana sabía que tenía un email de ella. Era lo primero que hacía antes de levantarse, antes incluso del café, o del aseo, encender el ordenador y mirar su email.

No podía dar crédito a aquella sensación que conocía tan bien, que ascendía como la espuma y le turbaba el entendimiento. Reconocer que a ella también le pasaba lo mismo la embargó de un regocijo inusitado. Esa tarde recibió otro email. Era el encanto personificado, rápida, culta, cariñosa y qué intensidad en sus cartas. Se sentía en el aire. Antígona se convirtió en el principal objetivo de sus días, ahora pensaba todo el tiempo en ella, en encontrar un hueco para llamarla, para hablarle. Sus compañeros de trabajo no entendía ese cambio de actitud, que de pronto, prefiriera quedarse leyendo el correo antes que bajar a tomar un café en la media hora del desayuno. La urgencia del amor era ahora su cafeína.

Cuando la vio en la Web cam no supe qué sentir, de pronto las imágenes que se habían intercambiado tomaban forma y movimiento, pensó que le recordaba a alguien. Se sintió desnuda ante la pantalla. Antígona la miraba con detenimiento. Sintió vergüenza y deseó gustarle, pensó que la pantalla daba un reflejo inexacto de su cara. Esa noche mientras la miraba encendió un cigarro, luego otro, cada una de sus palabras era como una claudicación y un nuevo encantamiento.

Se fumó cientos de cajetillas, miles, se hizo adicta al tabaco y al Messenger, no pasaba una tarde sin conectarse. Justificaba aquel nuevo placer, no quería ponerle nombre, se estaría enamorando se preguntó, le llenaban tantos sus palabras, era como si la conociese de siempre, como si la hubiese estado esperando, cariñosa, atenta, y siempre ahí. La pantalla le daba la libertad de expresar todo lo que sentía de la vida y del amor.

Indefectiblemente tenía que llegar el teléfono y llegó. Era como irla conociendo por partes, como se desnuda a una mujer en la cama. Primero vinieron las palabras, justas, directamente al corazón, tocando cada uno de las columnas de su sensibilidad, mientras las horas pasaban sin sentirlas. Hay tanta gente sola. Luego vino la voz, que la envolvía, la embelesaba, la transportaba hasta sus brazos en la distancia y la mecía. Empezó a imaginarla más íntimamente. A veces, un rayo de oscuridad nublaba sus pensamientos. La distancia que las separaba era un factor a considerar, pero acaso tenía frontera el amor, se decía. La sentía muy cerca. Era necesario tocarla, besarla, confirmar lo que sentía.

Una noche en la cama, con el teléfono agarrado como si fueran a arrebatárselo sintió deseos de decirle que la quería. Pero antes de que se atreviese a dar el paso Antígona se lo dijo después de un breve silencio. El tiempo se suspendió en un instante en la habitación a oscuras. Sintió gusanos recorrerle las entrañas. Silencio. Espacio. Silencio.

Luego vino el deseo, su cuerpo se mojó como si su mano la acariciara en medio de la cama, deslizó su mano hacía sus pechos. Antígona la dirigía desde el otro lado del teléfono, podía sentirla, era tan suave su piel como la suya, el calor de su vientre. Si pudiera olerla. Oyó sus jadeos en medio de la noche, le pidió más, perdió su voz en un instante, luego un jadeo, se quedaron rendidas y exhaustas, el teléfono en la almohada, el cuerpo aún temblando. Antes de caer en un sueño profundo y blando pensó en qué nombre le pondría a aquello.

Decidió ir a conocerla cuanto antes. Se hace firme y perentorio que yo la conozca a usted, le dijo en un nuevo email, ella le contestó en el mismo tono festivo. Mientras se tomaba un vino con ella en el Messenger su madre la llamó al teléfono, vio su número en la pantalla pero no lo cogió, sentía la urgencia de hablar con Antígona, nada era más importante. Dejó que el teléfono sonara en el cuarto en penumbras. Su sonrisa permanente la ataba a la pantalla. Esa misma noche sacó un pasaje para Barcelona vía Internet.

El corazón le latía con fuerza inusitada cuando atravesó la puerta automática del aeropuerto. Allí estaba al fin, Antígona, mirándola desde el cristal, el último cristal que las separarían para siempre. Camino hacía ella como si atravesase un pasadizo, con una urgencia precipitada.

Pero algo en su cabeza dijo no, como si algo no encajara. Sus pasos siguieron caminando hacia la mujer que le sonreía. La suerte estaba echada, pensó. Una barra metálica la separaba del abrazó, cruzó el pasillo y la estrechó con fuerza esperando confirmar la intensidad de todo aquellos días, pero nada cuadraba, todo se desvaneció sobre la piel fría de aquella desconocida.

De pronto, se vio en una especie de teatro, en un falso decorado, como si de una forma insospechada hubiese bajado el telón y ella se hubiese quedado detrás de él, con la cara pintada de payaso y nadie aplaudiera. Antígona la llevó agarrada de la mano a su coche, durante el trayecto miró en silencio la ciudad desconocida. La mujer la miraba con insistencia, le apresaba la mano, le decía en la lejanía qué bien que ya estés aquí, o algo así, pero ella ya no oía nada, su corazón opaco había dejado hablarle. Se sentía decepcionada y cansada del largo viaje, se había quedado muda, como si toda la emoción del encuentro se hubiese desinflado, como si todas las ganas se hubiesen quedado en el avión.

Cuando cogió el ascensor supo que ella esperaba que la besara, pero no quiso hacerlo, le dijo que el viaje con seis horas de retraso la había dejado rota. Cuando entró supo que no había vuelta atrás. La casa estaba impoluta y las luces brillaban demasiado. En un momento pensó que estaba en la recepción de un hotel, sólo que el recepcionista era la mujer de Internet que abría una botella de vino. Sin embargo, ella sólo tenía ganas de dormirse, de desvestirse y correr hacia su cama que estaba ahora a miles de kilómetros de allí. Pero ya era demasiado tarde, ya había llegado hasta allí, justo donde había querido llegar. Era aquello lo que había deseado durante días, bebió un trago largo de vino. Intentó mirarla y acordarse de todo aquello por lo que había venido, pero, sólo recordaba que tenía que llamar a su madre, y que había dejado una lavadora puesta.

Entonces Antígona alargó la mano hasta su cuello y sintió escalofríos. Supo que no había vuelta atrás, cuando sus labios se apoyaron sobre los de ellas pensó en la piel de una serpiente, en la piel fría de un sapo. Bebió otro sorbo de vino, pensó que no había cenado por lo que era probable que a la segunda estuviera borracha. Vio que la mano de Antígona temblaba al coger la copa, al menos no era la única que estaba nerviosa, eso la tranquilizó un instante, hasta que sintió de nuevo su boca acercándose, se reclinó hacia atrás en el sofá, hubiese querido desaparecer, pero ella vino en su busca, y, ya era demasiado tarde, no había vuelta atrás, llevaba tanto tiempo sola, la aventura había acabado antes de empezar.

Ese fin de semana duró una eternidad, en el aeropuerto, antes de embarcar, entró en el baño a retocarse los labios, su olor se había quedado impregnado en su foulard, lo miró un instante con desprecio, despacio, se lo desanudó del cuello y lo tiró a la papelera.



Comentarios

María ha dicho que…
La diferencia entre imaginar y sentir.
Pena Mexicana ha dicho que…
Qué bueno Ico... describe paso por paso lo que sentí cuando conocí a mi güera excepto lo que pasó después de vernos por primera vez. En tu relato sucede lo "lógico" y en nuestra vida pasó lo "mágico" ;)
besitos
SUSANA ha dicho que…
Excelente Trabajo Ico!

Me preguntaba mientras te leía si acaso existen mundos paralelos para los seres humanos...y si internet abrió la puerta a uno de ellos.

Porque ellas se encontraron en "algún lugar" y lo que sintieron fue muy real.

La "piel fría de un sapo" es lapidaria!

Insisto, EXCELENTE TRABAJO!

Un Abrazo Amiga!
Candela ha dicho que…
Es un retrato muy real de lo que ocurre, sobre todo cuando no se tiene experiencia de Internet y de la intensidad con que se puede llegar a vivir lo virtual, así como de la diferencia que puede haber entre ese mundo y el mundo real. Para mi suerte, con 15 años de historias en chats y messenger, mis últimas historias virtuales las he andado de puntillas, con inmensa precaución en el dar y recibir y, sobre todo, en el imaginar, soñar, creer, transmitir y decidir. Resultado: mi mujer, lo mágico hecho real.
alejandra ha dicho que…
Sí, es un buen trabajo, de lo mágico y lo real o no, no puedo dar ninguna opinión, porque de momento sólo me he enamorado mirando a los ojos de la otra persona... Pero ya estoy advertida... Gracias
Beelzenef ha dicho que…
La emoción a veces solo queda en el comienzo de la aventura
Anónimo ha dicho que…
Realmente me sorprende, como se puede utilizar la realidad para llegar a manipular los sentimientos. No se puede poner uno de parte de otro gratutitamente, y hablar de lo que siente uno u otro, sin estar en la piel de ese uno u otro. Creo que mas que imaginar situaciones de los demás y a través de los demás, deberías sacar historias de ti misma, de tus miserias, de tus miedos y de tus ilusiones. De ti misma, que no tengo ninguna duda que eres una mujer vivida y leída.
La amistad es estar, compartir, escuchar, cobijar, y envolver en un abrazo. No ponerse de un lado, aunque tu corazon se quiebre de ese lado. Hay otra persona que puede resultar dañada.
Hay que dejar a las personas que solucionen sus historias por ellas mismas, sin empujones y sin atropellos.

Un amigo anónimo.
Ter_Cera ha dicho que…
Genial, como siempre Ico.... y sobre esto yo sólo digo que quien esté libre de pecado...aún... que de de baja su conexión a internet.
Anónimo ha dicho que…
Las relaciones a distancia es muy difícil que funcionen, yo una vez tuve una relación via internet y luego tomámos el paso para conocérnos, pero.... aunque huviera algún destigio de "amor" no fué mas que un mero capricho un decir.... soy incluso capaz de enamorar incluso via internet, estoy deacuerdo con lo escrito por Alejandra, a las personas hay que verlas a los ojos.
El enamoramiento, el protocolo antes de conocerce en persona, no puede ser mas que una ilusión, un hacerte creer la mujer mas maravillosa del mundo, solo por que es eso lo que quieres... un engaño más a través del "anonimáto" que presta internet y entrecomillo lo del anonimáto, por que hoy día predomina mucho lo de las web cam, que por cierto... nunca sabrás quien te está grabando, es un consejo.
Ico ha dicho que…
Anónimo, como has podido ver en los comentarios de los demás, muchos nos sentimos reflejado, yo y muchas de nosotras en este cuento, que al parecer por alguna extraña razón te ha tocado,. Aquí no hay manipulación de sentimientos, pues no hay tergiversación, sino literatura, visión basada en experiencias y conocimientos pero también en fantasía. Por otro lado, la amistad no se exige, se da si se nace. Por cierto, nunca he censurado un comentario, aquí cada cual opina lo que le quiera libremente, yo la primera, a través de mis cuentos.
TARA ha dicho que…
Yo he tendio varios contactos via internet. Estoy también con Alejandra hay que ver los ojos. Pero dire que con el tema de Internet es una cuestión de suerte.
Yo hoy en día puedo decir que a mi me salio muy bien.
Por cierto me encanta lo que dice Ter_cera "quien esté libre de pecado...aún... que de de baja su conexión a internet."

Genial Ico, me ha encantado!!
Anónimo ha dicho que…
Has descrito perfectamente los pasos de la ilusión, de la fantasía de lo que deseamos viviendo en el ciberespacio. Visto con la perspectiva de la coherencia hasta que no se encuentran los dos mundos, el de la realidad y el que navega por la red nadie puede hablar de certezas... Unas veces acertamos y otras, he vuelto a tropezar en la misma piedra, nos equivocamos. ?Cómo es el dolor informático?... Desconecto el ordenador?
Victoria Dubrovnik ha dicho que…
Ays, internet, la imaginación... ¿realidad o deseo? .... Es fácil caer en la trampa, fácil enamorarse en la distancia, porque más que nunca tu imaginación crea el IDEAL, y las palabras están medidas...Después, ya se sabe, la realidad era y es otra....
Gran texto!
emejota ha dicho que…
Al leerte me he acordado de Pena Mejicana y su güera. Creo que todo esto me ha pillado tarde y "ocupada" pero entiendo perfectamente que pueda ocurrir, todos estamos deseosos de proyectar nuestro "mejor yo" sobre alguien con quien encender una hoguera.
He disfrutado mucho leyendolo, eres una artista de las letras. Un abrazo.
dintel ha dicho que…
Cuántas de estas historias conozco...
Jirafas en Gerundio ha dicho que…
Es indudable que ha variado mucho la forma de relacionarnos. Hay quien dice que de esta manera, conocemos primero lo de dentro y después lo de fuera. Es indudable que lo físico, los ojos que dicen más arriba, limita mucho, y el anonimato favorece la expresión más sincera de lo que se lleva dentro. El paso, el difícil paso de la frontera es el que se vive de forma diferente, pero igual pasa con las relaciones convencionales; para gustos colores, e historias de fracasos y finales felices, cientos, miles y con infinitas tonalidades. Aquí una más, magníficamente recreada y con un final....feliz para unos, triste para otros. A mi, como relato, me ha encantado.
aminuscula ha dicho que…
Genial, Ico. Creo que ambos mundos, el real y el virtual, funcionan con reglas, sentimientos e intensidades propias. Y, por lo que se ve, materializar lo virtual rara vez va a un final feliz.
bur ha dicho que…
real como la vida misma... solo que el final puede ser otro...

usted escribe muu bien :)
Belén ha dicho que…
No deja de ser una forma como otra cualquiera de poder conocer a gente... reconozco que nunca me he metido en chats para ligar, pero no lo veo mal, es como un bar, ¿no?

Besicos
Exitus ha dicho que…
Estar, permanecer, deseando irse es quedarse sin piel.Ni de serpiente ni de sapo: ninguna. Siempre, no solo en las citas a ciegas, en cualquier circunstancia de la vida. Estupenda entrada.
yo misma ha dicho que…
El relato en el nivel de siempre..el tema, ferviente actualidad..al hilo de la sociedad en que vivimos, las nuevas tecnologías influyen en las relaciones creadas..se generan nomenclaturas distintas..y aunque, como en la vida ¿precibernética?, a veces alguna de las princesas salga rana, habrá merecido la pena al menos el sentirse vivo..y por suerte, como es mi caso y el de muchos que frecuentan este lugar, por lo que leo, el final es totalmente contrario al de tu cuento(me llevé a la princesa..jeje).
Frabisa ha dicho que…
Estupendo trabajo de recreación y evolución de sentimientos.

Magníficamente retratado el amor internetero.

Siempre se idealiza en el amor, pero en internet, más, queremos que la otra persona sea de un modo especial y podemos moldearla sin que ofrezca resistencia,no está para oponerla.

Luego la realidad y si se es fuerte y capaz de asumirla, estupendo, lo peor es de quien se ha dejado llevar por una historia de la que sabía desde el primer momento que era un fraude.

un besito, guapísisiisisima
Charm ha dicho que…
Me quedo pensando qué ocurre en ese instante del aeropuerto, en el que la expectación positiva se desvanece. ¿Qué provoca este cambio?. Quizá no se produce la quimica deseada...pero, si se ha sido honesta; ¿Se desvanece toda empatía tejida con la paciencia de los días?. cierto que los contactos en Internet favorecen la ampliación de la fabulación, pero también proyectamos cuando conocemos a alguien en persona. Y sólo el tiempo compartido nos da una dimensión de la temperatura de esa relación. Me parece desconcertane ese cambio, esa epidermis de reptil, esa repulsión en el gesto final. He tenido alguna relación que comenzó en la red, también alguna aventura. Pese a no encajar, he sentido ternura y agradecimiento, por ese tiempo compartido. Algo a valorar, salvo que sea el escenario de un engaño calculado.

Saludos.)
Ico ha dicho que…
Charm lo que sucede en la casa es porque hay mucha complicidad construida en ese tiempo virtual, pero luego la física o la química se encargará de que falle el lenguaje del cuerpo y haya ese rechazo visceral al final.. claro que siempre quedará lo otro, en tanto en cuanto valga la pena y no se produzca dramas por el rechazo del aspecto físico.