Arrepentimiento



No puede dormir. El viento azota las ventanas y contraventanas con fuerza. Mira a la mujer que duerme a su lado y se levanta con cuidado. Tropieza con una silla en la oscuridad. Maldice en silencio mientras recoge su ropa esparcida por el cuarto. A cuatro patas, busca palpando en la moqueta la ropa que le falta, pues la oscuridad es total en la negrura de la habitación del hotel. Oye a la mujer girarse en la cama, pero él permanece inmóvil, al acecho como un animal oculto en la noche. Espera un instante a que todo vuelva a la calma, aunque sabe que ella no se despertará ni intentará detenerlo. El hombre desnudo se incorpora y se dirige al baño. Enciende la luz y se mira en el espejo. Su rostro muestra los síntomas de una noche de alcohol e insomnio. Abre la ducha y se mete dentro, se restriega con vigor el cuerpo y se viste apresuradamente. Cuando se calza se da cuenta de que le falta un calcetín y el reloj. Abre con cuidado la puerta. La mujer está en la misma posición, ahora sabe que no duerme, y que no intentará retenerlo. Recoge el reloj de la mesa de noche y palpa con cuidado de nuevo el suelo. El cuerpo de la mujer completamente desnudo le parece hermoso. Hermoso pero vacío, una vez ha saciado su apetito por ella. No encuentra el calcetín y decide irse sin él. Baja hasta el parking del hotel y enciende su coche desde lejos. Solo allí se siente seguro. Arranca con premura el vehículo y se encamina hacia la autopista dirección Madrid. Enciende la radio. Las noticias avisan sobre el temporal de viento. Si acelera llegará en tres horas para el desayuno con los niños. No puede evitar mirar su rostro en el espejo delantero. Estúpido engreído, se dice y golpea con el puño el volante. Cómo podía haber sido tan idiota, tan infantil. Con una chica de veinte años, habrase visto semejante fatuo, y encima con una compañera de trabajo, se puede ser más idiota. Y ella, qué esperaba ella de todo esto, un rollo con un tipo mayor, vaya mierda.

Contrariamente a lo que pensó hace unas horas, ahora todo le parece inútil, las argucias estratégicamente planeadas, las mentiras encadenadas. El invento de la convención en Madrid. Cuando amanezca la llamo para que coja el tren, ya le pagaré el trayecto. Pero hoy no puedo ni verla, hoy no. Pero cómo he podido arriesgar todo lo que tenía de esa manera tan estúpida.

El hombre sin calcetín continúa reprochándose durante el trayecto la noche pasada en compañía de la joven. Ya están muy lejos las palabras de amor vertidas en la cena, el apasionado combate de sexo y lujuria mantenido en la habitación del hotel. Solo siente una terrible carcoma en el fondo del estómago, por eso fuma y conduce ansiosamente, como si fuese perseguido por su propio deseo saciado, olvidado ya. Este aborrecimiento que siente ascender por la boca del estómago aviva aún más el recuerdo de lo que piensa, ha estado a punto de perder. Una ternura inesperada por su mujer y los niños le comienza a inundar el corazón y está a punto de irrumpir en un llanto seco y amargo. Si no fuera tan pronto llamaría, le diría que la quiero. Probablemente se extrañaría, llevo tantos días fríos, ausente, preparando meticulosamente, cada minuto, cada hora, de aquel fin de semana de convención inexistente.

El viento arrecia cada vez con más fuerza, un camión pasa a su lado con la tela de su carga ondeando al viento como la vela de un barco. Tendrá que inventar una excusa por haber venido un día antes. Le diré que me encontraba mal, que era una mierda de convención, más de lo mismo. Podemos ir a la sierra y pasar allí todo el día, encender la chimenea, jugar con los niños. Incluso, podemos quedarnos hasta el lunes haciendo un par de llamadas a la oficina. De todas formas, las ventas de este mes ya están más que cubiertas. Siente reavivarse todo el amor familiar que llevaba dormido, agazapado durante meses. Padece una avidez de hogar, insospechada hace unas horas, como si la sola posibilidad de perderlos le hiciera aferrarse con más fuerza. Está a punto de llorar, de miedo, de rabia, de remordimientos, por eso se enciende otro cigarrillo. Mira un instante la lumbre y no ve la baliza que se ha desgajado de los laterales de la autopista y sale volando para ir a caer con un estrépito de truenos en la carretera. Su cuerpo se tensa en un instante de pánico, reacciona rápido, da un volantazo y frena en seco, zigzaguea unos segundos, oye el rechinar de las ruedas y el olor a goma quemada. Pero finalmente se hace con el vehículo que se queda ladeado en el borde de la autopista vacía. No siente la sangre correr por sus venas, va recobrando el aliento a cada instante, consciente de lo cercano que ha pasado la muerte a su lado, como una señal, como un aviso. Extenuado, con los nervios destrozados y el corazón a punto de salírsele por la boca, apoya la cabeza en el volante y llora desesperadamente.

Comentarios

Magah ha dicho que…
Muy bueno, ágil, rápido, con intensos momentos de sensibiidad.
Humano.

Un abrazo

MAGAH
Carina Felice ha dicho que…
wow, que ritmo Ico, no nos has dasdo tregua. Para leer masticandose las unias.Casi cinematograficamente las imagenes tan bien descriptas se me sucedieron una y otra vez, impresionante!
un beso grande, felicitaciones.
Anónimo ha dicho que…
No dejes por volar muy alto
tu nido sin calor.

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Aliss
TARA ha dicho que…
Esta muy bien, me ha gustado mucho. Una rectificación a tiempo es una victoria.

La foto no es la original del titulo, pero reconozco que esta mejor elgida para el relato. Te lanzo el reto de crear un relato para la foto que has dejado huerfana.
Anónimo ha dicho que…
Es una realidad, deseando siempre vivir otras vidas ,sin valora lo que tenemos a nuestro lado
Isabel ha dicho que…
Algunos son tan tontos, que se dan cuenta ya muy tarde, de que en casa, lo tienen todo. El relato, perfecto, me has tenido todo el tiempo en tensión. Un beso
PULGACROFT ha dicho que…
Me encantan los hiperbreves (yo tengo alguno también), éste no da tregua. Me ha gustado sobretodo el momento de la muerte cercana como punto álgido del arrepentimiento. Me ha gustado.
;)
pepe pereza ha dicho que…
muy bueno.
abrazo
dintel ha dicho que…
Ley de vida.
Ico ha dicho que…
Gracias por los comentarios. Tara, lo siento se me pasó que el título que dejaste llevaba una foto y puse éste cuadro de Magritte que vi apropiado. Pero haré cumplidamente lo que me dices con tu foto contruiré otro relato.
Animo a todos a que no sean tímidos ni gandules y envíen títulos para seguir creando...
Anónimo ha dicho que…
Nefer: Cuándo valoraremos lo que realmente tenemos?, bonita historia llena de realidad
errante ha dicho que…
Muy bueno. Muy rápido..., como en el coche.