Espejos múltiples






No soy nada

Nunca seré nada

No puedo querer ser nada

Aparte eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.









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Así comienza el poema “Tabaquería” de Fernando Pessoa. Y esto es lo que recomiendo esta semana. Uno de mis poetas preferidos a los que acudo cuando me asalta la nostalgia. Hacía tiempo que no volvía a escoger alguno de sus poemas al azar, para sorprenderme de nuevo con su belleza. ¿Quien dijo que la poesía debe ser críptica? Su poesía es una muestra de que la sencillez no está reñida con calidad y belleza. El poeta portugués se desdobla en un espejo múltiple a través de sus heterónimos y se vierte en distintos estilos y voces, quizá para de alguna manera exorcizar sus divergencias interiores y expandir en otros ese mundo interior que le atormenta y al que intenta dar sentido.

A quien todavía no se atreva con la poesía le recomiendo empezar por Fernando Pessoa, cualquiera de su poesía completa, aunque yo me decanto por los de Alvaro Campos.



Por esas casualidades de la vida he descubierto esta semana a una escritora, Margaret Atwod y uno de sus libros “Asesinato en la oscuridad”. No conocía a la escritora. Leí alguna reseña sobre su propuesta al Nóbel y sabía que le habían concedido el Príncipe Asturias de las letras, pero nunca imaginé que me iba a sorprender de esta manera. El libro, Asesinato en la oscuridad, nos narra con ironía y humor entre otros, las relaciones entre sexos, los roles femeninos, el juego lector narrador, con una mirada feminista y lúcida que atrapa. Con un humor ácido y una penetrante visión crítica de la realidad, la autora nos sumerge en historias breves y condensadas que no dejan a nadie indiferente. Delicioso libro de relatos breves que recomiendo encarecidamente. Ni que decir tiene que ya tengo en mi poder “Érase una vez” de la autora y que pienso comenzar a leer nada más acabe esta breve reseña.

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