CAPITULO IV:EL CHICO PARA TODO


El Douglas DC-4 aterrizó en el aeropuerto de Gando con veinte minutos de retraso. La mayoría del pasaje eran turistas noruegos y alemanes que venían a pasar sus vacaciones en las islas, como cada año. En medio de aquellos felices veraneantes de bermudas y sandalias con calcetines, apareció el comisario Conresa portando como único equipaje un maletín de cuero piel negra. En el puesto de salida y flanqueado por dos guardias civiles el inspector Acosta esperaba su llegada. El jefe de la Brigada Especial saludó al inspector y a los guardias civiles dirigiéndose al coche oficial que les esperaba en la puerta. Ya en el vehículo el inspector, a instancias del Comisario, resumió así los hechos:
Nadie, salvo la mujer que dormía con él oyó nada en la vivienda, ni los criados ni siquiera el guardián que está en el chalet de la entrada. Tan solo una llamada hasta ahora pidiendo el rescate, se ha conectado ya servicio de escucha en los teléfonos de la vivienda. Se está analizando la carta dejada, por ahora tan solo se sabe que fue mecanografiada con una Olivetti. No hay señales en los muros ni señales en las ventanas de haber sido forzadas, tampoco se ven huellas aparentes. El cadillac se encontró en un camino de tierra, entre unas plataneras. Había un testigo que parece que oyó o vio algo.
- ¿Ya le han interrogado?- preguntó el inspector mientras se encendía un cigarrillo.
- No, aún no, es un muchacho que está haciendo el servicio militar.
- Déjamelo a mí.
En la mansión de las Meleguinas la verja de la entrada permanecía abierta desde muy temprano. El trasiego de amigos y familiares era constante. Los periodistas se amontonaban, nerviosos, la espera de algún comunicado. Las conversaciones de éstos rondaban sobre el mismo tema. Algunos de ellos habían descendido por el barranco, rodeando la mansión, para comprobar que el acceso era casi imposible. A las cuatro de la tarde el abogado de la familia, Silverio Nato, con aire circunspecto y con una carpeta bajo el brazo, salió a responder a la pregunta atropelladas de los periodista ¿Se sabe ya las causas del secuestro? ¿Es verdad que han dejado una nota manuscrita? ¿Se han puesto en contacto con la familia?
- Calma, responderé a todo lo que buenamente pueda. No se sabe los motivos que han llevado a los secuestradores a cometer tan infame hecho, parece ser, por lo que se desprende de la carta que es debido a que D. Eufemiano se negó a financiar al MPAIC. (Movimiento para la autonomía e independencia de Canarias) – el abogado se atusó el bigote antes de seguir. – las fuerzas del orden están haciendo todo lo posible e imposible para resolver este suceso. Debemos confiar en ellos.
- ¿Y los perros?- una voz aguda y casi infantil salió de la multitud. Era Martin, el chico para todo del Diario. El abogado lo miró sin comprender. Martín había enrojecido hasta la raíz del cabello, pero no se detuvo, sino que avivó aún más la voz en un agudo falsete - He visto un par de perros rondando por la casa, uno de ellos parece bastante fiero. ¿No ladraron anoche?

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